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FAMILIA

Comida rápida: cada tanto no hace daño

Conoce nuestros tips para preparar comida rápida para tus hijos sin comprometer su alimentación.

¡La alimentación balanceada es una meta que se puede alcanzar si todos los días se tiene conciencia de lo que se come!

Una pizca de verdad y otra de mentira

Acerca de la comida rápida se han dicho muchas cosas, entre ellas que sus cantidades de calorías, grasa, azúcar y sal son mayores a las que otros alimentos contienen y que por lo tanto debe ser evitada en todo momento, sin embargo esta afirmación no es del todo cierta.

La comida rápida no es perjudicial para la salud, aunque sí le entrega al cuerpo más energía de la que necesita, por eso es muy importante integrarla con una alimentación balanceada y no consumirla como alternativa única. Del mismo modo en que comer solamente zanahorias o remolachas podría ser nocivo para la salud, comer tres o cuatro veces a la semana hamburguesas, perros calientes y pizzas puede generar problemas como sobrepeso, hipertensión y diabetes, entre otros. La comida rápida no es dañina por ser comida rápida sino por la cantidad y la calidad de los ingredientes utilizados en su preparación, así como por la frecuencia con que se consume.

Una experiencia casera

Con frecuencia los más pequeños quieren saborear pollo apanado o sándwiches porque son sinónimo de romper la rutina, sin embargo estos alimentos también suelen ir de la mano con una experiencia novedosa, aspecto que puede ser usado para presentar alternativas saludables de comida rápida, sobre las que tú tienes el control.

Usando los sabores diferentes de los caldos y salsas Knorr® Napolitana, de Queso y de Champiñones junto a alimentos frescos  (carne sin grasa, quesos bajos en grasa, pan integral y vegetales) puedes preparar hamburguesas caseras o pizzas al gusto de tu familia, creando además crear una atmósfera acogedora para celebrar con estos platos fechas o eventos especiales, pues es muy importante enseñar la relación entre los alimentos más ricos y los momentos felices en lugar de usarla como vía de escape de un evento difícil.

Lo prohibido es mucho más atractivo

Muchas madres y muchos padres se preocupan excesivamente por los alimentos que les ofrecen a sus hijos, olvidando que aquello que se prohíbe gana una atracción inesperada.

El ejemplo, claramente, es la mejor herramienta con la que se cuenta a la hora de formar hábitos alimenticios saludables, por eso nunca está demás mostrarles a los más pequeños cómo la mostaza puede ser tan rica como la mayonesa o las fresas maduras logran ser un postre delicioso. El verdadero peligro está en llevar las cosas a los extremos.

Algunas pautas de crianza son tan rígidas que les impiden a los niños probar alimentos que sus amigos comen constantemente, lo que provoca tanta curiosidad en ellos que a la menor oportunidad se dedican a comer tanto como sea posible de ese manjar prohibido y tan deseado.

Recuerda que la alimentación balanceada es un objetivo que se consigue a través del tiempo, de forma constante, así que probar unas papitas a la francesa de vez en cuando no es perjudicial para la salud de tu hijo ni te convierte en una mala madre o en un mal padre.